La ciberseguridad es el conjunto de medidas, prácticas y tecnologías destinadas a proteger los sistemas informáticos, las redes, los dispositivos y los datos personales frente a ataques, daños o accesos no autorizados. Su objetivo principal es garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información, tres pilares fundamentales para el funcionamiento seguro del mundo digital. En un contexto donde la mayoría de nuestras actividades —desde estudiar y trabajar hasta comprar o comunicarnos— se realizan en línea, la ciberseguridad se ha vuelto un aspecto esencial de la vida moderna.
Cada vez más personas y organizaciones dependen de plataformas digitales, servicios en la nube y redes sociales. Esto ha facilitado muchas tareas, pero también ha generado nuevas vulnerabilidades. Un ataque cibernético puede tener consecuencias graves: desde el robo de contraseñas o datos bancarios, hasta la pérdida de información confidencial o la paralización de sistemas empresariales o estatales. Por eso, la ciberseguridad no solo protege a las grandes instituciones, sino también a cada usuario común que utiliza internet a diario.
La ciberseguridad se aplica a través de estrategias y herramientas técnicas, pero también mediante la educación y la prevención.